Cuando existe obligación de declarar

El impuesto habrá de liquidarse y presentarse (con independencia de que haya que pagar o no) en los siguientes supuestos:

A) La adquisición de bienes y derechos por herencia, legado, o cualquier otro título sucesorio.

A efectos fiscales, se entiende por heredero, a la persona que sucede a título universal, y por contra, el legatario, será la persona que suceda a título particular.
La expresión legal «otros títulos » sucesorios se entiende por otros supuestos entre los que se incluyen:
– Las adquisiciones cuyo origen estuviese en donación mortis causa (CC art.620);
– Los contratos o pactos sucesorios;
– Las cantidades asignadas por testadores a los albaceas, siempre y cuendo excedan de los establecido por usos o costumbres o del 10% del valor del caudal hereditario;
– La percepción de cantidades que las entidades entreguen a los familiares de los empleados fallecidos, salvo las derivadas de seguros sobre la vida para caso de fallecimiento, o las que deban tributar por el impuesto sobre la renta.

B) La adquisición de bienes y derechos por donación u otros negocios jurídicos a título gratuito e inter vivos, entre los que se incluyen:

– La renuncia de derechos a favor de persona determinada.
– Las que tengan su origen en una condonación de deuda, asunción de deuda, transacción, desistimiento y allanamiento en juicio o arbitraje, siempre que se realicen por puro ánimo de liberalidad.
– Las siguientes percepciones de seguros sobre la vida que, por excepción a lo señalado en la siguiente letra c), se consideran asimiladas a donaciones:

  • Las cantidades percibidas por beneficiarios distintos del contratante, en el seguro sobre la vida para caso de sobrevivencia del asegurado;
  • El contrato individual de seguro para caso de fallecimiento del asegurado, persona distinta del contratante.

C) La percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguro sobre la vida –con algunas excepciones que ya veremos- y con las siguientes condiciones:

  1. Que se trate de seguros de vida para caso de muerte del asegurado;
  2. Que el contratante sea una persona distinta del beneficiario. Si beneficiario y contratante coinciden, el negocio es oneroso y las cantidades percibidas se integran en el IRPF (DGT 19-6-95)